¿Me vales al 80%?

Las relaciones entre personas son de distintas índoles, pueden ser laborales, de amistad, compartir aficiones, amorosas, de múltiples tipos.

Sobre cada una tenemos distinta expectivas y con ellas exigencias. No es lo mismo un amigo íntimo que un conocido o un compañero de trabajo.

Pongamos el caso de un montañero, aquí es más importante que no te deje tirado en la montaña a que te “quite” la pareja. Lo segundo no se si será perdonable, lo primero no.

Lo mismo ocurre con el trabajo o con los vecinos. Exigimos en ciertos aspectos pero no todos.

Las relaciones más cercanas o íntimas

Cuanto más estrecha sea la relación, más exigentes y en más ámbitos somos con el otro. Cuando te casas por la iglesia católica lo haces para lo bueno o para lo malo y los amigos se descubren en los malos momentos.

Por tanto, lo damos todo por los más cercanos y les exigimos todo a los más cercanos. En una unión muy fuerte y exigente. Incluso se llega a jugar la vida por el otro, a dar tus recursos para que los disfrute el otro, asumir sus preocupaciones como tuyas y todo lo que quieras añadir.

También, se perdona más a una persona querida que a un extraño. Al querido se le justifica cosas que a los lejano se le critica.

En definitiva, se da y se exige mucho más y en todos los ámbitos.

¿Exigimos demasiado?

Estamos pidiendo al otro que responda correctamente en el 100% de los ámbitos, aunque somos capaces de aceptar fallos, justificando por encima de lo razonable. Si es un poco raro pero real.

Todo este sistema funciona aceptablemente mientras que no aparecen dificultades relevantes en áreas en las que no somos capaces de dar una respuesta adecuada.

Es decir, en el día a día las respuestas que damos son suficientes. En unos casos porque son buenas y en otras porque nos las “pasan” como buenas. El resultado final nos vale.

¿Por qué puede variar esta relación?

Hay multiples motivos pero podemos resumirlos en:

 

Con el tiempo algo ha cambiado. Ya sea que uno evoluciona y otro no o que la evolución de las personas van por caminos diferentes.

Las líneas de la vida dejan de ir en paralelo para ir distanciandose cada vez más. Cambian las formas de ver la vida, los intereses, las respuestas esperadas.

El devenir del tiempo separa los caminos.

Ocurre un evento poco frecuente y su respuesta es inadecuada, no sabe responder o es contraria a lo que tu harías. Muy centrada en circunstancias complejas de afrontar como pueda ser un evento violento, una enfermedad o un periodo de desempleo.

 

Ante un cambio estable en la vida, es decir, no se volverá a la situación anterior, la respuesta de la otra persona te parece inaceptable y no se esperan cambios. Es su forma de responder, está razonada y lleva tiempo con esa respuesta. La previsión es que en el futuro siga siendo la misma.

Como puedes ver, las circunstancias varian mucho, pero hay dos situaciones que nos permiten tomar decisiones. Tanto la evolución de la vida como las circunstancias estables marcan el futuro al tener continuidad. En cambio, cuando los cambios son puntuales, por su propia definición pueden ser reversibles. 

¿Qué opciones tengo?

Las principales opciones que tenemos en estos casos son:

  • Aceptación. Hay un cambio, las cosas no son perfectas pero puedo convivir con ese “defecto”. En parte lo hacen todas las parejas cuando pasan del enamoramiento en el que hay una hipervaloración del otro, donde todo lo hace bien, para convertirse en algo realista con defectos y virtudes.
  • Modificación. Cambiar tú o intentar cambiar a la otra persona. Hacer modificaciones para que los comportamientos sean aceptables o cambiar ideas sobre lo que está bien y está mal. De esta manera se reduce la tensión.
  • Ruptura. Puesto que el cambio hace inviable que confie en el otro, o no me gustan las personas que se comportan así, rompo la relación. En algún caso de inmediato y en otros casos, tras intentar mejorar la situación y no conseguirlo.

¿Y si no exigimos un 100%?

Asúmelo, lo más probable es que tus relaciones, sean de amistad o amorosas no lleguen al 100%, no sean perfectas, pero serán tuyas. Tus amigos no serán perfectos pero serán tuyos, igual tu familia, tu pareja, tus hijos… La perfección es casi imposible y más que se mantenga estable en el tiempo.

Es más, ese pegamento que significa ser compañeros de vida hace que se permitan más imperfecciones. ¿No tienes amigos de toda la vida que si los conocieras de nuevas no lo serían? Pues seguro que son insustituibles, ya que forman parte de tu historia de vida.

Parece claro que un 100% de afinidad es improbable e inestable. ¿Qué porcentaje es razonable?

El sargento de hierro vs Mentiras arriesgadas

El sargento de hierro

Thomas Hightway (Clint Eastwood) es un excelente militar de combate que tiene dificultades para mantener comportamientos adaptados en situación de paz. Anda siempre metido en líos, aunque intenta que esto no suceda.

Es un excelente militar y un mal ciudadano. El mejor compañero en la batalla, te cubrirá las espaldas en una guerra y generará problemas un martes por la mañana haciendo la compra.

Mentiras arriesgadas

Helen Tasker (Jamie Lee Curtis) es la oficinista aburrida esposa de un espía. Ella no lo sabe y, por circunstancias imprevistas, se convierte en una excelente espía al final de la película.

Ambas películas son ficción, pero una se asemeja más a la verdad. ¿Cuál será?

Ejemplos para decidir

Veamos dos ejemplos que nos permiten decidir. 

Con el confinamiento, de la noche a la mañana hemos pasado de tener una vida normal a estar encerrados en casa, con miedos a la enfermedad e incertidumbre por el futuro. Nos ha exigido una convivencia mucho más estrecha y algunas relaciones se han resentido.

Hay relaciones que no han pasado la “prueba” y se han roto. Han decepcionado al otro.

Hay buenas parejas que cuando la otra persona sufren una enfermedad muy grave no son capaces de reaccionar y no están a la altura de las expectativas. Responden mal evitando la situación, no afrontándola o siendo malos compañeros de viaje. Para eso, prefiero estar sin compañía. Restas más que sumas o me ha decepcionado pueden ser frases referidas a la pareja.

¿A quién elijo?

Ambas situaciones tienen un denominador común, son circunstancias puntuales.

Vivir una pandemia con confinamiento es poco probable y sobrellevar una enfermedad muy grave pasa pocas veces.

Es decir, la mayor parte del tiempo estamos en modo “normal” y una escasa parte del tiempo modo “extraordinario”.

Lo normal es que seamos un poco torpes afrontado algunas situaciones. Es decir, para sobrellevar una pandemia o acompañar adecuadamente a una enfermedad grave, lo normal es que no seamos muy hábiles. Nos estamos entrenados y no son situaciones fáciles. Por tanto, nos pareceremos al Sargento de Hierro en la vida normal. Cometeremos fallos, no seremos un 100% y en algunas situaciones ni aprobaremos.

El caso de Mentiras Arriesgadas es más ficción que realidad. Convertirte a una oficinista aburrida en una espía de élite en poco tiempo y pasar del 0% al 100% en lo que dura una película. No pasa en la vida real. Nunca seremos excelentes en todo. Otra cosa es si al menos apruebo.

Qué dice la experiencia

Después del confinamiento en China, muchas parejas decidieron divorciarse. Se decepcionaron por las respuestas confinados y esto llegó a ser un problema para el país hasta tal punto que decidieron cambiar las leyes.

Una pareja podía divorciarse, pero tenía que confirmarlo al mes. De esta forma dejaban un tiempo para la reflexión en frío. Parece que la medida surtió efecto y hubo bastantes arrepentiemientos.

 

Conclusiones

  • Es normal que las relaciones entre personas varíen con el tiempo. Cambian las personas y cambian las situaciones.
  • Puesto que exigimos más a los más cercanos, ciertos comportamientos pueden convertirse en inaceptables.
  • Ante los cambios, podemos adaptarnos, intentar modificar las respuestas o romper la relación.
  • Si los cambios son estables (ya sea porque hemos evolucionado en la vida o por circunstancias externas) tendremos claro a qué atenernos.
  • Si los cambios son puntuales, una vez cambiada la circunstancia volveremos a la situación normal, aunque nuestra percepción del otro no tiene por qué.
  • Circunstancias extraordinarias nos exigen competencias nuevas y que, en muchos casos, no utilizamos para la vida diaria.
  • Una buena opción también puede ser aceptar que los otros tienen defectos y para circunstancias concretas apoyarte en otras personas. Es decir, no buscar el 100% de las soluciones con esa persona, ya que por mucho que se esfuerce, no conseguirá el aprobado.

Reflexión

¿Serías capaz de convivir con una persona que no sabe actuar ante un secuestro?

¿Y ante una pandemia?

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