Por qué a veces necesitamos tocar fondo para cambiar de vida

Tocar fondo

¿Qué significa tocar fondo en la vida?

Muchas veces no cambiamos cuando deberíamos. Aguantamos, aplazamos, justificamos, esperamos. Hasta que llega un momento en el que la situación se vuelve imposible de sostener.

A veces necesitamos tocar fondo para iniciar un cambio profundo en la vida. Se convierte en un acto fundacional, una decisión sin retorno, un recuerdo en el que apoyarte en los momentos de debilidad.

No es el camino más agradable pero también es un camino. Al tocar fondo, podemos coger impulso para volver a subir a la superficie y poder volver a nadar en la dirección en la que decidamos.

¿Por qué necesitamos tocar fondo?

Muchas personas necesitan tocar fondo para cambiar de vida, porque solo cuando la situación se vuelve insostenible aparece la motivación real para cambiar.

Seguimos con la metáfora de quien está en el mar y no logra subir a la superficie. Los movimientos son torpes. Si estás desorientado, vas en todas las direcciones. Tus esfuerzos rara vez dan frutos estables y, poco a poco, ves cómo la situación va a peor. Al tocar fondo tomamos una decisión, así no voy a seguir, rompo con lo que haga falta y aúno todos mis esfuerzos en una sola dirección. Es verdad que no siempre encontramos el camino a la primera, pero la decisión es fuerte y se persigue con persistencia. 

Nos sirve de acicate para huir de esa situación sin mirar atrás. 

¿Tenemos que tocar fondo para cambiar?

Como te puedes imaginar, no. Se puede cambiar antes, de una manera más reflexiva o en otros casos, más emocional. Tocar fondo nos ayuda cuando dudamos, cuando el cambio tiene muchos costes o cuando requiere esa persistencia de la que hablaba antes.

De hecho, lo normal es que hagamos cambios sin tocar fondo. Tocar fondo no es agradable, como es previsible. Tocar fondo es una derrota y es necesario dejar a un lado el orgullo, asumirlo y empezar a construir desde cero.

Y aquí aparece una de las clasves del cambio. Con nuestro sistema de vida actual es muy difícil generar el cambio deseado y nos toca romper con parte de él.

¿Tocar fondo es un fracaso?

Parece evidente que sí. Ahora bien, fracasar, en sí mismo, no es negativo. Fracasar nos permite ver lo que fallaba y que no siempre era visible. La gestión del fracaso, del error y de la pérdida es lo que nos permite mejorar… o seguir repitiendo los mismos errores. Uno tiene que ser fiel a sus principios, pero no a sus errores. Reconocer que algo no estaba bien, que estabas equivocado, que durante tiempo lo has estado haciendo mal requiere de una humildad que cuesta encontrar. Cuando se acaban las excusas y se afronta la dura realidad es cuando empezamos a convertir un fracaso en un aprendizaje.

Uno tiene que ser fiel a sus principios, pero no a sus errores

Cambio de foco

Generalizar es equivocarse, pero con mucha frecuencia necesitamos dejar de ver lo negativo que nos pasa como causado con motivos externos (por culpa de los demás, del azar, del…) y empezar a valorar los motivos internos, haciéndote responsable de la situación.

Si los motivos son externos, no tengo posibilidad de cambio. Si los motivos son internos, cambiar está en mi mano y es mi responsabilidad.

Ejemplos

Este tipo de situaciones aparece en muchos ámbitos de la vida.

  • Un trabajador que lleva años soportando un jefe abusivo y solo decide cambiar de empleo cuando una humillación pública le hace darse cuenta de que ha normalizado una situación inaceptable
  • Alguien que fuma desde la adolescencia y no se plantea dejarlo hasta que un episodio respiratorio grave le obliga a pasar varios días en el hospital
  •  Una persona que durante años ha sido conflictiva o agresiva en las discusiones hasta que amigos y familiares empiezan a evitarla y se queda prácticamente sola

En resumen

Casi todos hemos vivido situaciones de tocar fondo. No es agradable, pero no es la peor situación. Esta es no hacerlo y no cambiar, manteniendo una vida o unos comportamientos que nos impiden adaptarnos y disfrutar de la vida.

Tenemos que vencer el orgullo y ser humildes, tenemos que focalizar todos los esfuerzos y nos regala una motivación que no teníamos.

Tocar fondo nos ayuda a saber dónde no queremos estar.

No siempre nos dice qué camino seguir, pero muchas veces es el momento en el que desaparecen las excusas y empieza el cambio.

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