Soltar lastre: cómo dejar atrás lo que te frena en la vida

Soltar lastre

Soltar lastre viene de la náutica y de la aeronáutica. Y significa soltar peso para que el barco vaya más rápido y ligero o para que el globo aerostático empiece a volar. Esta segunda idea es la que utilizaremos como metáfora. Soltar los pesos que impiden o dificultan volar.

Desde una visión más personal o psicológica, se refiere a aquellos impedimentos que nos frenan para hacer cambios o mejoras en nuestra vida. Pueden ser personas, grupos, costumbres, hábitos, apegos, actitudes, rencores, expectativas externas, autoexigencias personales. Cada persona y cada situación tienen sus impedimentos para no afrontar o no avanzar en los cambios de vida deseados.

Entonces… ¿es culpa del resto?

No necesariamente. Puede que una persona no te venga bien en un momento concreto pero, una vez identificado, suele tener más que ver con la decisión personal de soltar lastre que con la propia persona.

Si no sigo mi camino por el «qué dirán», es cierto que hay presión social, pero está en ti no querer afrontar esa situación. Dicho de otro modo, es tu miedo por encima de las presiones.

Si no hago lo que quiere mi familia y me salto el camino fácil, pesa más el sentir que defraudas a los tuyos que su presión que puedan ejercer.

Sin duda, hay situaciones y decisiones más difíciles que otras, pero eso no implica que la responsabilidad sea externa, sino que el exterior te lo pone más difícil que a otros.

De aquí se puede sacar una conclusión:

Soltar lastre es una decisión personal e implica asumir que, a veces, para tener una mejora tienes que asumir pérdidas

¿Qué ocurre cuando soltamos lastre?

Seguro que nos costará detectar qué es un lastre y tomar la decisión. Suele ser un proceso doloroso. No solo somos animales de costumbres, sino que nos enfrentamos a una nueva situación y a nuestro pasado. Además, el lastre intentará que no lo soltemos y podrá ser muy persistente y persuasivo. No solo está la toma de decisiones, sino también el hecho de llevarla a cabo. En definitiva, soltarlo es difícil y duro si realmente ha sido importante para nosotros.

Tras esa primera fase, soltar lastre suele ser liberador y hace el camino más liviano. Y muchas veces nos preguntamos por qué no lo hicimos antes.

Soltar lastre no es fácil si no, no tendría una expresión.

¿Por qué no lo hicimos antes?

Si hay que soltar lastre, seguramente es que vamos tarde. Tarde por no hacer daño, tarde por inseguridad, tarde por no afrontar una situación para la que no estamos preparados, tarde para actuar de una manera adulta en la que uno toma sus decisiones y afronta las consecuencias.

Esos motivos, muchas veces, en nuestra imaginación, son más costosos de afrontar que en la realidad y no somos capaces de valorar el freno que nos suponen hasta que los afrontamos.

Vivir de manera plena implica hacerse heridas y despeinarse. Si no lo haces, vives la vida de los otros.

Soltar lastre forma parte de la vida

A lo largo de la vida vamos evolucionando. Cambiamos de personas, de ideas, de costumbres, de entorno, de necesidades… Todo ello implica hacer cambios. Algunos de los cambios, por distintos motivos, nos cuesta hacerlos porque implican afrontar situaciones desagradables, pero no afrontarlas nos lleva a no adaptarnos y llevar la vida, que por el momento en el que estamos, queremos vivir. Si no te cuesta y no te frena, el cambio no es un lastre. Si, por el contrario, lo impide o lo dificulta, tienes detectado un lastre que tienes que soltar para facilitar nuestra evolución en la vida.p

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